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"Hablas de las muchas formas en que nos afecta el duelo.
Pero, ¿por qué nunca hablas de sexo?", preguntó una voluntaria de VITAS.
La pregunta me tomó por sorpresa. "No lo sé", contesté honestamente. "Supongo que nunca lo pensé en realidad."
"Bueno, seguro que es una parte de lo que echo de menos. probablemente otros sientan lo mismo", dijo esta voluntaria, que acababa de perder a su esposo. "Me gustaría que hablaras del tema."
"¿Por qué no lo había tratado antes?", me pregunté. Me di cuenta que entre los recursos del duelo, los congresos profesionales y las incontables conversaciones sobre el duelo, la pérdida de la intimidad sexual nunca había surgido. Entonces, para acompañarnos unos a otros a través del viaje por el duelo, ahora hablaremos de algo que a menudo no se menciona.
Contacto Físico
La pérdida más evidente de intimidad acompaña a la pérdida de nuestro cónyuge o pareja. Esto implica que la pérdida de intimidad física continúa hasta o a menos que encontremos otra pareja. Pensar en otra persona a quien querer es una pregunta que sólo el tiempo puede responder.
Mientras tanto, la intimidad física se pierde. Podemos ser dolorosamente conscientes de esta pérdida o puede ser la menor de nuestras preocupaciones.
Hasta qué punto importa la intimidad así como la medida en que sufrimos su pérdida depende de múltiples factores. ¿Qué tipo de historia compartimos? ¿Qué tan importante era el sexo en nuestra relación? ¿La enfermedad o las limitaciones físicas afectaron nuestra vida sexual? ¿Qué valores o creencias tenemos sobre la intimidad?
Midiendo el Impacto
La perturbación por la pérdida de la intimidad depende de cómo respondamos a estas preguntas. La respuesta de cada persona es única con relación a su vida. Por ejemplo, si la intimidad sexual no era importante antes o si nunca fue una fuente de alegría, la pérdida de la intimidad puede no perturbarnos ahora.
Sin embargo, si las limitaciones físicas afectaron el cómo, pero no las formas que encontramos de ser cariñosos, la pérdida de esta cercanía podría hacernos sentir solos o insignificantes. Si los cumplidos o el cariño nos garantizaban que éramos especiales y todavía atractivas, la pérdida de señales íntimas puede hacernos sentir ignoradas.
El placer íntimo no se limita a la expresión sexual. La intimidad incluye la alegría de la ternura, de sentirse querido y seguro, tesoros con un inestimable valor.
Si el sexo nos satisfacía, nos relajaba o nos energizaba, la pérdida de intimidad puede dejarnos inquietos, agitados o furiosos. Si la calidez en la cama nos tranquilizaba y nos reconfortaba, la pérdida de la misma por las noches puede hacernos sentir temerosos o tristes.
La pérdida de la intimidad es un tema privado y vulnerable que puede ser difícil de tocar. sin embargo, podemos hablar de él, no tiene porqué seguir siendo un misterio. Contacte al gerente de duelo de VITAS para platicar acerca de sus sentimientos o preocupaciones sobre este tema.
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Para mayor información y ayuda para sobrellevar el duelo, por favor contacte al Departamento de Servicios de Duelo en la oficina local de VITAS Cuidado Innovadore de Hospicio® [Innovative Hospice Care®].
http://www.vitas.com/locations.asp |
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